sábado, 22 de noviembre de 2008

Bono, el presidente del congreso, en Úbeda











Desde hace unos días, quiero hacer unas fotos de uno de los monumentos más importantes del Renacimiento andaluz, la iglesia del Salvador de Úbeda. Hoy, por fin, lo he conseguido. Para ello he enredado a unos amigos. Mientras nos hacíamos las fotos, ha aparecido José Bono, el presidente del congreso. Al verlo he dejado a mis amigos plantados, y me he dirigido hacia él para saludarle. Le he recriminado, con cariño, por lo de la placa de la madre Maravillas, me ha respondido que no ha podido ser; le he recomendado que tenga mano dura con los diputados, me ha dicho que es difícil, que hace lo que puede; y para que todo no sean recriminaciones, le he manifestado mi alegría por saludar a la tercera autoridad de la nación, me ha contestado que eso dice el protocolo. Unos amigos se han acercado, y también le han saludado. Después de subirse en el coche, el alcalde de Úbeda, que va de rojo, nos ha dicho que se dirige hacia Baena, un pueblo de Córdoba, y mañana domingo lo esperan en Portugal.
Uno de mis amigos, el que está a mi lado, le ha preguntado el porqué de tanto cabello en su cabeza. Bono con mucha gracia le ha contado que ha rejuvenecido unos años.

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