lunes, 5 de noviembre de 2007

"El Quijote" en pequeñas dosis

Al poco tiempo de iniciar el curso, en la primera quincena de septiembre, un alumno de 2º de Bachillerato me pidió que le recomendara un libro clásico de la Literatura Española. Sin dudarlo, le pregunté si había leído “El Quijote”. No me dijo ni sí ni no, simplemente me habló de que lo había intentado muchas veces, pero siempre había interrumpido la lectura por derribo.
Le aconsejé que lo volviera a intentar, pero esta vez en pequeñas dosis. Le recomendé que todos los días, sin fallar uno, leyera un capítulo, pero sólo uno, a pesar de que algún día el cuerpo le pidiera leer más.
Hoy, casi 50 días después de aconsejarle este método de lectura, el alumno me ha venido a visitar a mi despacho. Me ha comentado que ya ha leído la primera parte de “El Quijote” y que está dispuesto a leer la segunda. Me decía que desde el inicio de la obra de Cervantes le enganchó el método, que algunos días había leído el capítulo correspondiente a las 23 horas, que otros días le hubiera gustado leer más capítulos, que ha tenido algunas dificultades, también buenos ratos con la lectura, pero que al final se ha alegrado. Cuando me hablaba de “El Quijote” y de la lectura veía la cara de felicidad que produce el haber conseguido una meta.
Antes de marcharse del despacho me ha preguntado si la segunda parte puede leerla de dos en dos capítulos, he asentido, y después me ha dicho que le vaya preparando una lista de libros clásicos interesantes.

1 comentario:

(sin número) dijo...

Tengo ahora dos libros pendientes. Pero pienso hacer eso luego, tal vez con más de un cápítulo al día...