El fin de semana pasado estuve en Valencia, concretamente en casa de un matrimonio amigo. José María es médico de familia en un pequeño pueblo de la Comunidad Valenciana. Un día recibió en su consulta un señor mayor, que iba aquejado de un dolor en el pecho. El galeno le dijo que se desnudara de la parte superior para auscultarlo. Cuando acabó, el paciente se vistió, y José María le recetó unos sobres. El paciente salió al pasillo y se fue a su domicilio. A los treinta minutos aparecieron el paciente y su hijo en la consulta del médico dando voces. Entraron, sin llamar, en la consulta, y el hijo le dijo a José María que era un ladrón, porque le había quitado a su padre trescientos euros. Mi amigo no salía de su asombro, y el descendiente repetía que era un ladrón, que le había sustraído el dinero a un anciano. José María intentaba decirles que no sabía nada de lo que estaban hablando, que posiblemente el dinero estuviera en el suelo. Buscaron en la consulta y no encontraron nada. Padre e hijo se fueron del Centro de Salud gritando: “Médico ladrón”. Pero eso no es todo, al día siguiente, en la pared del centro estaba escrito en letras grandes y rojas: “José María, Médico Ladrón”. A los dos días, apareció el anciano en la consulta de mi amigo para pedirle disculpas, el dinero había aparecido en su casa, se le había caído al suelo en su habitación al cambiarse de camisa, lo encontró debajo de la cama el día siguiente de las pintadas en la pared. José María le dijo: "Acusa, que algo queda".
martes, 30 de septiembre de 2008
"Acusa, que algo queda"
El fin de semana pasado estuve en Valencia, concretamente en casa de un matrimonio amigo. José María es médico de familia en un pequeño pueblo de la Comunidad Valenciana. Un día recibió en su consulta un señor mayor, que iba aquejado de un dolor en el pecho. El galeno le dijo que se desnudara de la parte superior para auscultarlo. Cuando acabó, el paciente se vistió, y José María le recetó unos sobres. El paciente salió al pasillo y se fue a su domicilio. A los treinta minutos aparecieron el paciente y su hijo en la consulta del médico dando voces. Entraron, sin llamar, en la consulta, y el hijo le dijo a José María que era un ladrón, porque le había quitado a su padre trescientos euros. Mi amigo no salía de su asombro, y el descendiente repetía que era un ladrón, que le había sustraído el dinero a un anciano. José María intentaba decirles que no sabía nada de lo que estaban hablando, que posiblemente el dinero estuviera en el suelo. Buscaron en la consulta y no encontraron nada. Padre e hijo se fueron del Centro de Salud gritando: “Médico ladrón”. Pero eso no es todo, al día siguiente, en la pared del centro estaba escrito en letras grandes y rojas: “José María, Médico Ladrón”. A los dos días, apareció el anciano en la consulta de mi amigo para pedirle disculpas, el dinero había aparecido en su casa, se le había caído al suelo en su habitación al cambiarse de camisa, lo encontró debajo de la cama el día siguiente de las pintadas en la pared. José María le dijo: "Acusa, que algo queda".
lunes, 29 de septiembre de 2008
De un matadero de aves al dulcísimo precepto del decálogo
A veces me vienen a la memoria dos cosas: la primera tiene que ver con San Josemaría y sus palabras sobre el cuarto mandamiento (honrarás a tu padre y a tu madre) al que llamaba "dulcísimo precepto"; la segunda fue una intervención radiofónica que tuve en los años 80.Los invitados a la tertulia no tenían quizá las ideas muy claras sobre la Obra. Yo llamé por teléfono y puntualicé una serie de cuestiones que me parecían interesantes. Uno de los tertulianos me dijo en un momento de la conversación: - Todos los miembros del Opus Dei tienen carrera universitaria.... - Pues yo trabajo en un matadero de aves. Mi encargo es quitar la carne al ala izquierda del pollo, le contesté. - ...Y así iba la cosa hasta que de nuevo alguien señaló que a los miembros de la Obra se les separa de sus padres. En ese momento mi madre, que escuchaba la conversación y es agradablemente de armas tomar, agarró el teléfono y dijo: - Yo soy la madre de este chico, ¿algún problema?... En fin, han pasado los años desde esta segunda anécdota: alrededor de 25 años. La vida ha cambiado, y mis padres, gracias a Dios siguen viviendo conmigo. Digo conmigo, porque hasta hace tres años, yo vivía con ellos.
En el año 2002 me fui a Pamplona para hacer un doctorado y preparar la tesis doctoral. Para ello dejé de vivir con mis padres después de 42 años. Yo soy Licenciado en Filología Hispánica y trabajaba entonces en un colegio de Jaén. Mi madre estaba un poco delicada de salud, pero el médico de familia me decía que los síntomas que padecía eran los típicos de las personas mayores. Después de hablar con ellos, llegamos a la conclusión que me podía desplazar a Navarra para completar mis estudios. Mis padres tenían entonces 78 y 79 años.
"En vista de lo que ocurría a mis progenitores dejé los estudios de Pamplona y me volví a mi ciudad natal para cuidar de mis padres"A los dos años y medio de residir en Pamplona mi padre sufrió una trombosis cerebral, se le quedó inmovilizada la parte derecha del cuerpo, y a mi madre, después de analizarla un especialista, le diagnosticaron Alzheimer en una fase bastante avanzada.En vista de lo que ocurría a mis progenitores dejé los estudios de Pamplona y me volví a mi ciudad natal para cuidar de mis padres. He vuelto a mi trabajo de profesor en el colegio Altocastillo, pero sólo por las mañanas. He pedido reducción de jornada, ya que por las tardes y noches cuido de mis padres. Mientras yo estoy en el colegio, una señora que tengo contratada cuida de ellos y cuando vuelvo del colegio recojo el testigo hasta el día siguiente a la hora de irme a trabajar.Mi padre, gracias a nuestro padre, San Josemaría, se ha recuperado de una forma milagrosa. Ha recuperado la movilidad y es autónomo. Los médicos todavía no se lo creen, porque me dijeron que se quedaría postrado en una cama hasta su fallecimiento. Ahora no necesita ayuda para nada, pero tampoco me ayuda en nada. Mi madre va perdiendo facultades poco a poco. Necesita vigilancia las 24 horas del día y hay que hacérselo todo: levantarla, asearla, darle de comer, etc. Ya no conoce a nadie, y a veces no sabe dónde está y se pone muy nerviosa. Entonces aprovecho para intentar calmarla y la saco a pasear en una silla de ruedas. Estuve una temporada que por las noches no dormíamos nada, a veces, cuando se ponía nerviosa la sacaba a la calle, aunque lloviera, tronara, hiciera frío, calor, etc.
Los que padecen esta enfermedad, los especialistas no saben el porqué, durante las horas de la tarde se ponen más inquietos, entonces tengo que cargarme de paciencia, e intentar calmarla y distraerla, porque no hay medicinas que la tranquilicen. El médico me dice que lo mejor es intentar distraerla, que la trate como a un niño de 3 años. Y eso es lo que hago.Siguiendo la recomendación de San Josemaría lo más importante que puedo hacer ahora es cuidar de mis padres, como ellos lo hicieron de mí cuando era más joven. Cuidando de mis padres estoy haciendo el Opus Dei, porque veo en ellos a Jesucristo y cuando estoy cansado o agobiado miro la cruz del Señor y recuerdo la cita de Mateo: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame ” (Mt. 16, 24).A medida que pasa el tiempo y me voy haciendo más mayor, por lo que veo en el colegio y por lo que me cuentan mis amigos y conocidos de edad más avanzada, veo que no soy un mártir, porque hay gente que está peor que yo. A estas personas intento animarlas y que vean en ello la cruz del Señor.En el pueblo donde resido somos trece mil habitantes, y casi todos nos conocemos, hemos creado una asociación de Alzheimer. El ayuntamiento nos está dando toda clase de facilidades para sacar adelante la asociación, y nos hemos puesto en contacto con los sacerdotes del pueblo para que atiendan espiritualmente a nuestros enfermos. Cuando voy por la calle mis paisanos me paran y me preguntan por mis padres, a la vez que me animan y felicitan por la labor que estoy haciendo con ellos, yo entonces me acuerdo del dulcísimo precepto del Decálogo del que hablaba San Josemaría y de mi intervención en el programa de radio.
En el año 2002 me fui a Pamplona para hacer un doctorado y preparar la tesis doctoral. Para ello dejé de vivir con mis padres después de 42 años. Yo soy Licenciado en Filología Hispánica y trabajaba entonces en un colegio de Jaén. Mi madre estaba un poco delicada de salud, pero el médico de familia me decía que los síntomas que padecía eran los típicos de las personas mayores. Después de hablar con ellos, llegamos a la conclusión que me podía desplazar a Navarra para completar mis estudios. Mis padres tenían entonces 78 y 79 años.
"En vista de lo que ocurría a mis progenitores dejé los estudios de Pamplona y me volví a mi ciudad natal para cuidar de mis padres"A los dos años y medio de residir en Pamplona mi padre sufrió una trombosis cerebral, se le quedó inmovilizada la parte derecha del cuerpo, y a mi madre, después de analizarla un especialista, le diagnosticaron Alzheimer en una fase bastante avanzada.En vista de lo que ocurría a mis progenitores dejé los estudios de Pamplona y me volví a mi ciudad natal para cuidar de mis padres. He vuelto a mi trabajo de profesor en el colegio Altocastillo, pero sólo por las mañanas. He pedido reducción de jornada, ya que por las tardes y noches cuido de mis padres. Mientras yo estoy en el colegio, una señora que tengo contratada cuida de ellos y cuando vuelvo del colegio recojo el testigo hasta el día siguiente a la hora de irme a trabajar.Mi padre, gracias a nuestro padre, San Josemaría, se ha recuperado de una forma milagrosa. Ha recuperado la movilidad y es autónomo. Los médicos todavía no se lo creen, porque me dijeron que se quedaría postrado en una cama hasta su fallecimiento. Ahora no necesita ayuda para nada, pero tampoco me ayuda en nada. Mi madre va perdiendo facultades poco a poco. Necesita vigilancia las 24 horas del día y hay que hacérselo todo: levantarla, asearla, darle de comer, etc. Ya no conoce a nadie, y a veces no sabe dónde está y se pone muy nerviosa. Entonces aprovecho para intentar calmarla y la saco a pasear en una silla de ruedas. Estuve una temporada que por las noches no dormíamos nada, a veces, cuando se ponía nerviosa la sacaba a la calle, aunque lloviera, tronara, hiciera frío, calor, etc.
Los que padecen esta enfermedad, los especialistas no saben el porqué, durante las horas de la tarde se ponen más inquietos, entonces tengo que cargarme de paciencia, e intentar calmarla y distraerla, porque no hay medicinas que la tranquilicen. El médico me dice que lo mejor es intentar distraerla, que la trate como a un niño de 3 años. Y eso es lo que hago.Siguiendo la recomendación de San Josemaría lo más importante que puedo hacer ahora es cuidar de mis padres, como ellos lo hicieron de mí cuando era más joven. Cuidando de mis padres estoy haciendo el Opus Dei, porque veo en ellos a Jesucristo y cuando estoy cansado o agobiado miro la cruz del Señor y recuerdo la cita de Mateo: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame ” (Mt. 16, 24).A medida que pasa el tiempo y me voy haciendo más mayor, por lo que veo en el colegio y por lo que me cuentan mis amigos y conocidos de edad más avanzada, veo que no soy un mártir, porque hay gente que está peor que yo. A estas personas intento animarlas y que vean en ello la cruz del Señor.En el pueblo donde resido somos trece mil habitantes, y casi todos nos conocemos, hemos creado una asociación de Alzheimer. El ayuntamiento nos está dando toda clase de facilidades para sacar adelante la asociación, y nos hemos puesto en contacto con los sacerdotes del pueblo para que atiendan espiritualmente a nuestros enfermos. Cuando voy por la calle mis paisanos me paran y me preguntan por mis padres, a la vez que me animan y felicitan por la labor que estoy haciendo con ellos, yo entonces me acuerdo del dulcísimo precepto del Decálogo del que hablaba San Josemaría y de mi intervención en el programa de radio.
¿Para qué quiero yo saber Lengua Española?
Un amigo me invitó a compartir una tertulia con sus alumnos de 2º de bachillerato en un café de un pueblo de nuestra provincia. Los alumnos me preguntaban sobre las diferentes salidas profesionales de las diferentes carreras universitarias, sobre todo de las carreras de letras. La tertulia, y yo mismo tuvimos un momento terrible, fue cuando un muchacho de diecisiete años me preguntó: -¿Para qué quiero yo saber Lengua Española?, si quiero estudiar medicina. No me lo podía creer, pensaba que era una broma del alumno, pero no era así, lo decía muy convencido. Le contesté que tenía muchas razones, pero que yo le iba a enumerar dos: 1ª por cultura general, y 2ª si yo voy a un médico, y en el informe que me da, hay una falta de ortografía, no vuelvo más.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Te has despedido sin aspavientos
Carta que le dirige hoy, 28 septiembre, en El Mundo Luis María Ansón.Querida María...
Te has despedido con la discreción que adornó siempre tu actividad política. Sin ruidos ni aspavientos. Eres el símbolo de la decencia política, de la coherencia de ideas, del valor personal. Pocas personas han concitado en la vida política española tantas adhesiones personales como tú. Desde luego, tienes la mía.
Tu formación universitaria en filología bíblica respalda la seriedad y la responsabilidad de tu vida política. Tuviste la grandeza de retirarte de la actividad pública por tu falta de confianza en Mariano Rajoy, cuando el líder del Partido Popular cruzó las fronteras de la ambigüedad para situarse en la lucha contra Eta y en la denuncia de los abusos del Partido Nacionalista Vasco, en posiciones por ti no compartidas.
Detrás, querida María, dejas una vida política de éxitos fulgurantes. No eres una mujer fruto de las cuotas. Tu crédito personal se basa en el rigor, la capacidad, la coherencia y la comunicación con el ciudadano medio. Paso a la mujer que se abre paso. Te vamos a echar de menos y no sólo los populares, no sólo los socialistas, no sólo los vascos a los que representas, sino también los que no somos otra cosa que escritores independientes, intelectuales que rinden culto a la verdad, porque es la verdad lo que nos hace libres.
Hasta pronto, María. Dios escribe derecho con renglones torcidos. Y tu ejemplo personal encenderá los escenarios futuros.
Te has despedido con la discreción que adornó siempre tu actividad política. Sin ruidos ni aspavientos. Eres el símbolo de la decencia política, de la coherencia de ideas, del valor personal. Pocas personas han concitado en la vida política española tantas adhesiones personales como tú. Desde luego, tienes la mía.
Tu formación universitaria en filología bíblica respalda la seriedad y la responsabilidad de tu vida política. Tuviste la grandeza de retirarte de la actividad pública por tu falta de confianza en Mariano Rajoy, cuando el líder del Partido Popular cruzó las fronteras de la ambigüedad para situarse en la lucha contra Eta y en la denuncia de los abusos del Partido Nacionalista Vasco, en posiciones por ti no compartidas.
Detrás, querida María, dejas una vida política de éxitos fulgurantes. No eres una mujer fruto de las cuotas. Tu crédito personal se basa en el rigor, la capacidad, la coherencia y la comunicación con el ciudadano medio. Paso a la mujer que se abre paso. Te vamos a echar de menos y no sólo los populares, no sólo los socialistas, no sólo los vascos a los que representas, sino también los que no somos otra cosa que escritores independientes, intelectuales que rinden culto a la verdad, porque es la verdad lo que nos hace libres.
Hasta pronto, María. Dios escribe derecho con renglones torcidos. Y tu ejemplo personal encenderá los escenarios futuros.
viernes, 26 de septiembre de 2008
Los jugadores del Real Madrid
Con la crisis económica que tenemos encima, que mi cinturón está lleno de agujeros de tanto apretarme, leo en un periódico deportivo el siguiente titular: "Los jugadores del Real Madrid recibieron 23 coches valorados en dos millones de euros". Tres jugadores escogieron el más caro, valorado en 129.220 y el que escogió el más barato era 52.030 euros. Me vienen muchas consideraciones a la cabeza: ¿Estos señores no saben que estamos en crisis económica? , ya sé que es un regalo, pero ¿alguno ha donado su coche a una ONG? , ¿No tenían coche para ir a trabajar?. Me da pena porque los jóvenes tienen a estos señores como ídolos, pero el ejemplo que le están dando de falta de sobriedad, no es bueno, y esto se puede volver en contra de los padres. También me pregunto: ¿Por qué el pueblo llano al leer esta noticia no hace ningún comentario? ¿Los futbolistas son más que los demás? No quiero pensar ni por un momento si estos regalos se lo hubieran hecho a otras instituciones de la sociedad, entonces sí que hubiéramos puesto el grito en el cielo, y nunca mejor dicho.
jueves, 25 de septiembre de 2008
La ortografía de los SMS
jueves, 18 de septiembre de 2008
21 de septiembre, día mundial del alzheimer
Como se acercaba el día del alhzeimer, decidí escribir algo sobre esta maldita enfermedad. Cuando estaba pensando lo que escribiría, y cómo enfocar el tema, se publica en el periódico Jaén la fabulosa carta de Ana Castillo “Se olvidaron de vivir”, que yo he copiado en mi blog. Sin comentarios. Al acabar de leerla se me vinieron dos ideas a la cabeza: No hace falta que escriba nada; y la segunda, esta señora convive con una persona que tiene alhzeimer. Tenía toda la razón, me he puesto en contacto con ella, y así es, cuida a una señora que hace 11 años padece la enfermedad.Hace tiempo escribí, respecto a esta enfermedad, que los toros no se ven lo mismo desde la barrera que en la plaza. El alhzeimer lo sufren los enfermos, pero quien en realidad lo sufre son los cuidadores, que como dice Ana: “pierden prácticamente su vida…” Los que son cuidadores de enfermos y los que lo hemos sido, queremos romper una lanza a favor de las personas que nos han echado una mano para cuidar a nuestros enfermos. Gracias, porque nos habéis dado un respiro cuando nuestra salud mental ha estado al borde del precipicio. A veces han sido diez minutos, los que os habéis quedado con nuestros enfermos, que a nosotros nos han servido para desintoxicarnos, y eso no tiene precio. Han sido: vecinos, amigos, voluntarios, cáritas, etc. Y es de bien nacidos ser agradecidos.
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