Soy de las personas que felicitan a los políticos si las cosas las hacen bien. Ha saltado a los medios de comunicación la intención de la Consejera de Salud de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, de crear "la factura en la sombra". Cuando acudamos a un hospital, y después de recibir la atención debida, a la salida, nos darían la factura, que no pagaríamos, en la que quedaría reflejado el importe de nuestra estancia y del trabajo que los profesionales han dedicado a nuestra persona.
A pesar de las críticas recibidas, a mí me parece fenomenal, porque así sabremos lo que ha costado nuestra intervención, porque a veces creemos que es una obligación lo que hacen con nosotros, y no es así, porque la sanidad es muy cara.
A pesar de las críticas recibidas, a mí me parece fenomenal, porque así sabremos lo que ha costado nuestra intervención, porque a veces creemos que es una obligación lo que hacen con nosotros, y no es así, porque la sanidad es muy cara.
Alguien me puede decir, que él ya lo paga con sus impuestos, es verdad; pero si sabemos el importe es mucho mejor, porque puede pasar que nuestras intervenciones sean más caras de lo que nosotros pensamos, e incluso que nuestro saldo con la consejería sea negativo.
Tengo un amigo que dice: "Yo nunca regalo un libro, porque entonces la gente no lo agradece y no lo leen; los vendo, porque así el que lo compra sabe el importe y lo lee". Algo parecido pasa con la sanidad.
También sería bueno tener una factura en la sombra de educación. Cuando un joven de 23 ó 24 años acabe la carrera, sería bueno entregarle una factura en la sombra de lo que ha costado su educación desde preescolar hasta su licenciatura.
Porque la sanidad y la educación es de los más caro que tenemos, y si no, que se lo preguntan a los que acuden a la sanidad y educación privada.





