viernes, 22 de agosto de 2008

Los concursos televisivos

Tengo un amigo que se ha comprado una televisión con TDT. Me dice que un día cambiando de canal, fue a parar a un concurso televisivo. Una señorita animaba a los televidentes a que llamaran a un número de teléfono 905 para dar la respuesta a la pregunta que anteriormente había planteado. Antonio sabía la respuesta, y como, con la crisis económica, todos necesitamos dinero, hizo la llamada telefónica al 905. Después de dos tonos una voz de chica, registrada en una cinta, le decía que volviera a llamar que la línea 2, a la que él había llamado, no estaba disponible, que esa línea no era la correcta.
Yo le pregunté a Antonio si en la pantalla de televisión aparecía la línea que tenía acceso directo al programa, él me dijo que no, y yo, con mucho cariño, le dije que había sido víctima de un timo.
Yo pienso que Antonio no es el único timado de esta manera, porque cuando estos programas están en antena es porque el público llama, pero también me pregunto: ¿Es legal?

lunes, 18 de agosto de 2008

Dos libros para disfrutar

Durante el verano he dedicado más tiempo de lo normal a la literatura. He leído unos cuantos libros durante los meses de julio y agosto. Los dos que más me han gustado y que recomiendo para su lectura y para hacer un regalo son: Martes con mi viejo profesor de Match Albom, y Los verdes años de A. J. Cronin. El primero trata de las vivencias de un profesor con su antiguo alumno. El docente tiene una enfermedad degenerativa y comenta con su alumno, cada martes, temas de candente actualidad: la familia, la muerte, el dinero, la enfermedad, el perdón, el matrimonio, la vejez, etc. Lo recomiendo para las personas que estén a favor de la eutanasia.El segundo es la lucha de un bisabuelo para que su biznieto, huérfano, pueda conseguir lo que más ilusión le hace, estudiar medicina. Está recomendado para los que creen que la vida es fácil.

La familia en China

Al marido de mi prima Teresa la empresa donde trabaja le propuso irse a la China. Al poco tiempo, se desplazaron con sus siete niños a la ciudad de Pekín. Casi siempre que salen a la calle van todos juntos, porque los niños oscilan entre los 12 años y los 5 meses. Me cuenta Teresa que los chinos al ver tantos niños les sonríen y les hacen gestos de victoria, e incluso los más atrevidos los felicitan por su prole. Por todos es sabido que los chinos, por orden gubernamental, sólo pueden tener un niño por matrimonio.
También me dice Teresa que el pueblo chino es muy cordial y acogedor.

sábado, 16 de agosto de 2008

Hablar en público

El jueves pasado asistí a una conferencia. El tema era muy interesante: “Aprovechamiento del tiempo en el verano”. La hora de la charla era muy mala, las 12 de mediodía, lo reconozco. El orador no sabía hablar en público, y los asistentes se le dormían. Al darse cuenta de que muchos de los asistentes estaban en brazos de Morfeo dio un grito. Por supuesto, que todos los dormidos se despertaron, pero no son maneras de tratar a las personas. Yo, para manifestarle mi malestar y lo mal que lo había hecho, me levanté y me ausenté de la sala.
Creo que es muy importante, antes de ponerse uno delante del respetable, tener unas ideas de cómo hablar en público.
www.aplicaciones.info/articu2/arti63e.htm

15 de agosto: La Virgen de la trampas

Ayer por la mañana al despertarse mi padre me preguntó: -¿Qué día es hoy? Yo le contesté: -15 de Agosto, la Virgen de agosto. Como de pasada oí que decía: -La Virgen de las trampas. No le hice caso, pensé que lo decía por decir algo.
Por la tarde vino a casa mi vecino Blas. Estuvimos hablando de las olimpiadas, de fútbol, de las noticias del pueblo, etc. Pero cuando se iba a su domicilio me dijo: -Hoy es la Virgen de las trampas. Antiguamente este era el último día de plazo para devolver los préstamos, pagar el tanto por ciento de lo arrendado, pagar los productos del campo, los salarios del campo, etc.

domingo, 13 de julio de 2008

La columna de hierro

Hace un par de meses estuve en casa de unos amigos en Granada. Después de tomarnos el café, como me consta que son aficionados a la lectura, les pedí que me recomendaran un libro. Me hablaron de La columna de hierro de Taylor Caldwel. Me volví de Granada con el libro en la mano, y al llegar a casa comencé la lectura del libro. Es una biografía novelada de Cicerón, donde se cruzan las intrigas palaciegas, las pasiones y los crímenes, y salen a relucir las cuestiones que más preocupaban a Cicerón: la religión, la política y la guerra. Es una apasionante recreación del Imperio Romano en toda su riqueza y esplendor.
Me ha chocado la actitud de Cicerón respecto a la sinceridad, era una persona que era incapaz e mentir, algo que es muy normal en el siglo XXI.

sábado, 12 de julio de 2008

Eso que llaman "muerte digna"

Publicado por Justino Sinova en El Mundo el día 11 de julio.
Rodríguez Zapatero y su aparato de propaganda han puesto en marcha una campaña por la eutanasia que utiliza el eufemismo muerte digna, construido por los promotores de tal práctica. La mayoría de los comentarios que ha suscitado este proyecto salido del congreso del PSOE coincide en interpretarlo como una tapadera de los problemas que aquejan ahora a España, especialmente la crisis económica que va camino de recesión. Puede ser, pero los proyectos que se echan a rodar acaban algún día realizados y, aunque tarde en llegar ese día, éste es un capítulo propagandístico que causa su efecto; en especial, un efecto social muy negativo.Llamar muerte digna a la eutanasia es como llamar belleza a la fealdad, día a la noche, agua al fuego. Pero no se busca con esa etiqueta la precisión del concepto, sino hacer presentable algo que en sí mismo es inconfesable, o sea, lograr la aceptación de una práctica que, definida en sus justos términos, es necesariamente rechazada de plano desde un mínimo sentido ético de la vida.Muchos de los que afirman la necesidad de la eutanasia y, por supuesto, muchos de los que, siendo objetivos de una constante y engañosa propaganda, la contemplan con indiferencia, desconocen su verdadera dimensión. Creen que es realmente una muerte digna y por lógica se apuntan a tal dignidad. Si tuvieran acceso a una explicación veraz de lo que efectivamente es, se escandalizarían y luego la rechazarían. Porque la eutanasia tan hábilmente disfrazada no consiste en una muerte placentera, sino en el acortamiento de la vida.La eutanasia requiere una intervención activa del médico o de otra persona para provocar la muerte. Que eso se haga tratando de evitar sufrimientos al paciente no es lo esencial de la práctica, pues el combate al dolor es un objetivo cardinal de la ciencia médica; lo esencial es que se trunca una vida.Las prácticas eutanásicas no deben ser confundidas ni con los cuidados médicos para ahorrar al paciente el dolor, que cuando son bien aplicados no reducen sus expectativas de vida, ni con la evitación del encarnizamiento terapéutico, que es la renuncia a aplicar tratamientos médicos inútiles a un enfermo desahuciado o a un enfermo terminal, lo que equivale a la no prolongación artificial de la vida sin posibilidades de recuperación.Todos los trabajos médicos en la última etapa de una vida son excepcionalmente delicados, pero hay algo que les hace nobles o indignos: el respeto a la vida del paciente. Es noble todo lo conducente a salvar, a prolongar, a respetar la vida, junto con el combate siempre necesario al dolor; es deplorable todo lo conducente al acortamiento de la vida, por muy aséptico y placentero que sea el trámite.Por eso, llamar muerte digna a la eutanasia es un gran engaño. No puede haber dignidad en la eliminación de una vida. Todo ello sin entrar en otra falacia de la expresión, que niega la dignidad de otra muerte. Si la eutanasia es la muerte digna, la otra muerte no es digna, lo cual es una aberración obvia, aunque pase tan inadvertida para muchos. Por lo demás, se quiere hacer pasar la eutanasia como un signo de modernidad, pero es una agresión contra la vida. No tiene que ver con la evitación del dolor, repito. Cuando un médico se afana en evitar el dolor de sus pacientes al tiempo que protege y cuida su vida, ese médico sí tiene una actuación digna. Lo digno no puede ser nunca el adelanto de una muerte.